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Jesús Herrero Marcos
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09 Diccionario de símbolos I

El Ibis

 

Pintura mural de la iglesia de San Baudelio de Berlanga Soria Actualmente en el Museo de Arte de Indianapolis

Pintura mural de la iglesia de San Baudelio de Berlanga (Soria). Actualmente en el Museo de Arte de Indianápolis.

 

 

A pesar de su pequeño tamaño, no mayor que el de un ave de corral, aunque de largas patas ligeramente menores a las de la cigüeña, fue en Egipto el símbolo de la palabra divina representada en el dios Thot, con cabeza de ibis, inventor de los números, la geometría, el cálculo, la astronomía y la escritura, siendo además el jeroglífico del dios, el primero del alfabeto. En el libro de Job (38, 36), Yahveh, para demostrar su infinito poder, le pregunta a éste ¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿Quién en el gallo la inteligencia?

El papel del ibis, como consecuencia de lo anterior, consistió, no solo en ser mediador celestial y proporcionar al faraón la capacidad de interpretar la palabra de los dioses, aportar sabiduría a sus decisiones y moderación a sus actos, sino también el de conducir el alma a la morada de los dioses. El color negro de su cabeza, cuello y cola representaban la oscuridad y el sosiego de la meditación interior, y el blanco del resto de su cuerpo, el discurso divino.

 

 

Ibis en una de las miniaturas del Manuscrito Ashmole 1511 de la Biblioteca Bodleian mas conocido com Bestiario de Oxford

Ibis en una de las miniaturas del Manuscrito Ashmole 1511 de la Biblioteca Bodleian, más conocido com Bestiario de Oxford.

 

 

Por si esto fuera insuficiente, esta pequeña ave destruía y se alimentaba sistemáticamente de serpientes dañinas y venenosas, como nos recuerda Pomponio, ya que estas pequeñas sierpes ponzoñosas y letales, se dirigían en manadas a Egipto, pero al traspasar su territorio, un ejército de ibis las enfrentaba y las aniquilaba, lo cual hacía al ave objeto de máximo agradecimiento entre la población agrícola, siendo invocada, según Plinio, por los egipcios en la época en que salían las serpientes del barro del Nilo. Bastaba un simple roce de una de sus plumas para inmovilizar a cualquier reptil dañino.

Limpiaba también las márgenes del río de todo tipo de carroñas y animales muertos, pero sólo bebía agua purísima, por lo que los sacerdotes de los templos egipcios solo realizaban sus abluciones con agua del lugar donde la consumía el ave. Obviamente fue considerada, como el escarabajo sagrado, elemento purificador de acciones y pensamientos.

La cultura griega lo asimila a Hermes Trimegisto a quien se atribuyen todo tipo de tratados esotéricos, y de ahí viene la palabra “hermético” en la más general de sus acepciones.

 

 

Pintura mural de un Ibis en proceso de restauracion en el Instituto del Patrimonio Cultural de España de Madrid actualmente ya incorporado a la ermita de San Baudelio de Berlanga Soria de donde procedía

Pintura mural de un Ibis en proceso de restauración en el Instituto del Patrimonio Cultural de España de Madrid actualmente ya incorporado a la ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria) de donde procedía.

 

 

El Didascaleo, la escuela cristiana alejandrina, no olvidó toda esta simbología, especialmente la que relaciona al ibis con la palabra de los dioses, a la hora de asimilar al ave con el Verbo. El hecho de ser enemiga de la serpiente y transporte de las almas a la mansión celestial, abunda en colocarla en una inmejorable posición en lo que al simbolismo se refiere. La única dificultad para su propagación en la iconografía cristiana se debió, sin duda, a las similares características que ostentaban otras aves físicamente parecidas y, sobre todo, geográficamente más cercanas, como la cigüeña, la grulla o la garza por ejemplo.

A pesar de antecedentes de tanto peso, sobre todo en la cultura egipcia de donde el cristianismo extrae muchos iconos con su correspondiente simbología, desde el Physiologus en adelante, es decir, los bestiarios medievales, el ibis viene a representar, debido a su costumbre de alimentarse de carroñas, un papel negativo como ave impura, lo que ya se refleja en el Deuteronomio (14, 16), que da instrucciones precisas para no ser consumida por el pueblo hebreo. Termina siendo, al fin, el símbolo del pecador que se alimenta de las carroñas terrenales de la concupiscencia, según dicen los bestiarios:

 

Ibis en una de las metopas del portico de la iglesia de San Miguel en la localidad segoviana de Sotosalvos

Ibis en una de las metopas del pórtico de la iglesia de San Miguel en la localidad segoviana de Sotosalvos.

 

 

…Alimenta a sus crías y a sí misma con animales muertos que considera como manjares. No sabe nadar y por eso recorre andando las orillas de los ríos y playas donde encuentra las carroñas. Representa al hombre pecador y concupiscente que se nutre de malas acciones. Pero tú, cristiano, sumérgete en las aguas puras de Dios y aliméntate de sus enseñanzas que son alimentos limpios para el espíritu…

 

 

 

Infierno

 

La puerta del infierno un monstruo de fauces amenazantes a punto de tragar a tres condenados en el timpano del Juicio Final en el timpano de la portada sur de la abadia de Santa Fe de Conques Francia

La puerta del infierno, un monstruo de fauces amenazantes a punto de tragar a tres condenados en el tímpano del Juicio Final en el tímpano de la portada sur de la abadía de Santa Fé de Conques (Francia).

 

 

El Infierno en la religión cristiana es un lugar situado más allá de la muerte, lo mismo que el paraíso o el purgatorio Los tres lugares responden a la necesidad de ubicar en algún sitio a las almas de los difuntos y con ello se viene a decir que con la muerte no se acaba todo. Es una manera de evitar el miedo instintivo a la muerte.

En todas las culturas existe desde siempre un lugar con características y funciones más o menos parecidas, es decir, donde las almas coexisten entre sombras y difusas nieblas, pero en cualquier caso, un lugar donde se continúa teniendo conciencia de la propia existencia, donde se sigue viviendo.

Al principio el Infierno era una simple estancia casi de carácter inmaterial pero con el tiempo, poco a poco, se fueron produciendo descripciones más concretas y dotando a ese espacio de características más físicas, aunque no por ello menos imaginativas.

 

Estela de Padiamon Nebnesuttaus sacerdote de Amon-Ra con la representacion de la barca que recorre en inframundo dividido en doce horas con los dioses de ultratumba Upuaut el abridor de caminos Sia la señora de la barca la carne de Ra Horus el de las alabanzas el Toro de la verdad el Vigía Hu y el guia de la barca Ilustración de la segunda hora en la que la proa de la barca tiene forma de flor de loto

Estela de Padiamon-Nebnesuttaus, sacerdote de Amon-Ra, con la representación de la barca que recorre en inframundo, dividido en doce horas con los dioses de ultratumba: Upuaut ” Abridor de caminos”, Sia “Señora de la barca”, “la Carne de Ra”, Horus “el de las alabanzas”, el Toro de la verdad, el Vigía, Hu y el Guía de la barca. Ilustración de la segunda hora en la que la proa de la barca tiene forma de flor de loto.

 

 

Como no hay experiencia física y objetiva de ese submundo, en casi todas las culturas y religiones se producen descripciones más o menos adaptadas a las necesidades de cada momento histórico o a la idiosincrasia de cada pueblo o etnia (como el Hades griego, el Orco de los latinos o el Sheol hebreo. Especialmente interesantes son las descripciones de Virgilio en el libro VI de la Eneida, donde el héroe se enfrenta en el Tártaro a las sutiles y amenazantes sombras incorpóreas de los muertos. En este canto se sugieren distintos ámbitos en los que las almas permanecen en función de sus actos, buenos o malos, durante su vida terrestre).

La estructura primitiva del Infierno en el cristianismo abunda en descripciones aterrorizantes narradas básicamente por clérigos visionarios que decían haber visitado el lugar, sobre todo para dar más verosimilitud a la narración.

 

El infierno del timpano de la portada sur de la abadia de Santa Fe de Conques Francia

El infierno del tímpano de la portada sur de la abadía de Santa Fé de Conques (Francia).

 

 

Esta estructura infernal camina en paralelo con la justicia mundana, porque como de ésta existen muchas dudas por parte del pueblo con respecto a su eficacia u objetividad, el Infierno impuesto por el cristianismo acentúa o subraya la contundencia y seriedad de la justicia divina, aunque luego no haya manera de explicar cómo un Dios tan pretendidamente bondadoso es tan implacable en el “Juicio Final”, ni tampoco la realidad del tremendo fracaso divino que se ve obligado a instaurar la “institución infernal” para escarmentar a una porción respetable del colectivo humano que él mismo ha creado, según se dice.

Una gran parte del éxito de este infierno cristiano desde sus comienzos, es la necesidad que tienen los “buenos”, –que nunca suelen ser ricos, ni viciosos o pecadores–, de que los “malos”, –que son todas esas cosas y las disfrutan durante su vida sin tasa ni medida y con gran placer y, además, ajenos a la justicia humana–, se tengan que fastidiar en el “Juicio Final” sufriendo el castigo divino, también sin tasa ni medida.

Y para administrar justicia con equidad nada mejor que una balanza. Este acto de pesar el alma o corazón del difunto en una balanza es habitual en muchas culturas, entre las que destaca la egipcia, la cual incluye en el capítulo 125 del Libro de los Muertos titulado “Fórmula para entrar en la sala de las dos Maat y adorar a Osiris que preside en el Occidente”. Allí el difunto tiene que hacer ante los dioses una declaración de inocencia (antecedente de los diez mandamientos) y una vez pesado su corazón en la balanza de Maat (la justicia) y superada la prueba, será invitado a unirse al séquito de Osiris. Este ritual de gran efecto simbólico es adoptado por el cristianismo más adelante.

 

Escena del Juicio Final en el timpano de la iglesia de Santa Maria la Real de Sanguesa Navarra Los muertos son llamados a juicio mientras San Miguel sostiene la balanza en la que van a ser pesadas las almas en este caso representadas por el ave que se encuentra ya en uno de los platilllos

Escena del Juicio Final en el tímpano de la iglesia de Santa María la Real de Sangüesa (Navarra). Los muertos son llamados a juicio mientras San Miguel sostiene la balanza en la que van a ser pesadas las almas, en este caso representadas por el ave que se encuentra ya en uno de los platilllos.

 

 

Por lo tanto la esperanza de los “buenos” será que al final, ya que en esta vida no se les ha hecho justicia o al menos se les ha hecho deficientemente, sea la “justicia divina” la que ponga las cosas en su sitio. Una esperanza (virtud teologal) que se asienta sobre el pecado de la envidia, que es finalmente la culpable del éxito de ese infierno que, de esta manera, se ha tenido por necesario o imprescindible para tranquilidad de los buenos y fieles creyentes, y cuyas puertas son custodiadas celosamente por el clero administrativo, lo mismo que las del Paraíso o el Purgatorio.

 

Libro de los Muertos de Aaner papiro del Tercer Periodo Intermedio XXI Dinastia Tebas conservado en el Museo Egipcio de Turin en el que se representa el pesaje del alma tema iconografico que se adoptara en el romanico

Libro de los Muertos de Aaner, capítulo 125  (papiro del Tercer Período Intermedio -XXI Dinastía- Tebas), conservado en el Museo Egipcio de Turín, en el que se representa el pesaje del alma, tema iconográfico que se adoptará en el románico.

 

 

El miedo al Infierno mantiene en sus posiciones, paralizadas de terror, a las mentes colonizadas por la religión, a los temerosos fieles creyentes que no se atreven a pecar, o sea, a disfrutar de los placeres terrenales tan prohibidos siempre y, por lo tanto, controlados, e incluso, lo que es peor, auto controlados, lo cual es mejor para el estamento clerical que así no tiene que trabajar tanto, sino tan solo limitarse a las labores de “mantenimiento” del “fuego eterno”, cosa que se solía hacer desde los púlpitos con teatrales y dramáticos sermones escatológicos.

Se le empieza a perder el respeto al Infierno cuando el concepto de “castigo físico” por falta de moralidad empieza a derivar hacia la noción de “sufrimiento psicológico” o angustia existencial, percepción propia de una sociedad que se hace cada vez más materialista y encuentra su castigo en el mundo de lo material, en su propio entorno y en su vida diaria, justo lo contrario que al principio.

 

Una de las formas de representar a los condenados en el romanico es por medio de animales enredados en tallos vegetales que les impiden moverse con libertad castigo fisico que deriva en psicologico inexorablemente En este caso la representacion corresponde a un capitel del claustro bajo del monasterio de Santo Domingo de Silos Burgos

Una de las formas de representar a los condenados en el románico es por medio de animales enredados en tallos vegetales que les impiden moverse con libertad, castigo físico que deriva en psicológico inexorablemente. En este caso la representación corresponde a un capitel del claustro bajo del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos).

 

Hay una inconsciente aceptación resignada en el uso de los conceptos de “alma/espiritual” y “cuerpo/material” en el mundo antiguo y una conciencia mayor, en las sociedades modernas, en los más concretos y realistas enfoques de lo “físico” y lo “psíquico”. Todo ello provoca la desaparición del tradicional y brutal infierno cristiano al mismo tiempo que va desapareciendo de las conciencias la sensación de “pecado” inducida por las prohibiciones de carácter “moral/religioso”, para fijarse más en todo lo relacionado con lo “civil”, que delimita más el área de su influencia sobre la defensa de los derechos y libertades individuales contra las agresiones exteriores, es decir, más centrado en razones éticas que religiosas.

 

 

 

Instrumentos de la pasión

 

Ceramica de mediados del siglo XIX de autor desconocido situada en la fachada de una casa particular de la localidad castellonense de Artana

Cerámica de mediados del siglo XIX, de autor desconocido, situado en la fachada de una casa particular de la localidad castellonense de Artana.

 

La objetivación simbólica de la Pasión de Cristo se materializa en una serie de objetos (clavos, martillo y tenazas y escalera para desenclavar a Cristo; INRI, corona de espinas, sol, luna y estrellas; lanza de Longinos, cáliz para recoger la sangre del costado de Cristo; látigo y columna; lienzo de la Verónica, esponja para dar vinagre a Jesús; gallo y, por supuesto, la cruz). Todos ellos, generalmente representados en grupos más o menos completos o extensos en función de la disponibilidad y estética del espacio, son utilizados para inducir al cristiano a la meditación sobre el sacrificio del Hijo de Dios para salvar a la humanidad de sus pecados.

 

Cruz de piedra de principios del siglo XVI con los instrumentos de la Pasion en el exterior de la iglesia de Andra Mari de Galdakao Pais Vasco

Cruz de piedra, de principios del siglo XVI, con los instrumentos de la Pasión en el exterior de la iglesia de Andra Mari de Galdakao (País Vasco).

 

Detalle del pie de la cruz de la imagen anterior con el detalle de la escalera el gallo la columna y el clavo de los pies

Detalle del pie de la cruz de la imagen anterior con el detalle de la escalera, el gallo, la columna y el clavo de los pies.

 

Algunos de estos instrumentos han terminado convirtiéndose en reliquias, aunque es evidente que su grado de autenticidad suele dejar mucho que desear, no solo por el fullero y pingüe negocio histórico de la venta de fragmentos de estos objetos que atraían como imanes a los creyentes de medio mundo, sino también por el hecho de su profusión exagerada, por ejemplo, se conocen más de quince lanzas de Longinos, centenares de astillas de la cruz de Cristo, espinas para recomponer varias coronas, más de media docena cálices de la “Ultima Cena” y otros tantos de una hipotética copa que recogió la sangre y el agua del costado de Cristo en la cruz.

 

Poliptico de Santa Helena de Michele di Mateo 1410 1469 conservado en la Gallerie dell Academia de Venecia con la representacion de la Crucifixion

Políptico de Santa Helena, de Michele di Mateo (1410-1469), conservado en la Gallerie dell Academia de Venecia, con la representación de la Crucifixión.

 

Por lo que se refiere al grafismo de la cruz hay que decir que no tuvo su origen en el Cristianismo sino en culturas anteriores, aunque lo cierto es que se popularizó a partir de su utilización como instrumento de tortura por los romanos y, naturalmente, como símbolo principal de la muerte de Cristo, pero sobre todo de su victoria sobre ella para los cristianos. En origen la cruz está relacionada con el sistema cuaternario, los cuatro puntos cardinales y el elemento “tierra”, como quedó dicho en el epígrafe correspondiente. Su grafismo, dentro del contexto cristiano ha dado origen a una enorme cantidad de variantes relacionadas con aspectos místicos, rituales, filosóficos, iniciáticos y nobiliarios, lo cual deja bien clara su importancia como seña principal de identidad del Cristianismo.

En el caso del martillo y los clavos no debemos ir más allá de considerarlos como elementos necesarios para clavar las manos y pies de Cristo, así como la escalera y las tenazas los instrumentos necesarios para bajarle de la cruz.

 

Relieve en marmol conservado en la iglesia de Santa Maria dei Frari de Venecia con la representacion de un angel portador de parte de los instrumentos de Pasion

Relieve en mármol conservado en la iglesia de Santa María dei Frari de Venecia con la representación de un ángel portador de parte de los instrumentos de Pasión.

 

La corona es un atributo de carácter universal propio de los reyes, es el símbolo obvio del poder que, en el caso de Jesucristo, se convierte en algo insultante y vejatorio en el episodio de su coronación por parte de la soldadesca (Juan 19, 2-5). Posteriormente este atributo que sirve para coronar a Cristo como rey de los judíos, cristaliza simbólicamente en el hecho de considerar las espinas como los pecados de su pueblo que finalmente se propone redimir con su muerte.

La lanza de Longinos es la que perfora una vez muerto el costado de Cristo de donde sale sangre y agua (Juan 19, 33-34). Luego la leyenda atribuye a esta lanza la capacidad milagrosa de sanar el daño que previamente a causado. Para el cristianismo la sangre y el agua que mana de la herida abierta por  Longinos representa los sacramentos del bautismo y la eucaristía. Una vez más este instrumento se convirtió en reliquia generosamente extendida en más de quince países que la exhiben con orgullo como la lanza original.

 

Relieve en marmol contrapuesto al anterior en la misma iglesia veneciana

Relieve en mármol contrapuesto al anterior en la misma iglesia veneciana.

 

El sol, la luna y las estrellas no suelen faltar en estas representaciones relacionadas con la Pasión. Sus antecedentes están vinculados con el culto al sol, y demás cuerpos celestes, propio de los pueblos nómadas estructurados en sociedades de carácter patriarcal, en general seguidores de una realidad trascendente de todo lo creado impregnada de la luz y el calor del sol vivificador. Todos estos elementes celestes fueron generados por Dios e incorporados, como elementos muy enraizados en la cultura clásica, al conjunto de los “instrumentos de la Pasión” por cuanto, además, hacen referencia más o menos definida a los fenómenos meteorológicos que se produjeron al morir Cristo en la cruz. Estos elementos u objetos celestes ya comienzan a verse alrededor del siglo VI en diversos monumentos precristianos, sobre todo en estelas y urnas funerarias, por lo que no es extraña su inclusión en la iconografía referida.

En el caso del gallo, que también suele verse en muchas ocasiones completando el conjunto iconográfico, puede ser considerado no solo como el comienzo del relato de la crucifixión, sino también como el recordatorio de las negaciones de Pedro, además de lo ya relacionado en el epígrafe correspondiente sobre su simbolismo.

 

 

 

Ira

 

Aves zancudas picandose las patas en uno de los capiteles del claustro bajo del monasterio de Santo Domingo de Silos Burgos

Aves zancudas picándose las patas en uno de los capiteles del claustro bajo del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos).

 

La ira es uno de los siete pecados capitales. Es una emoción intensa cuya expresión cristaliza en la irritabilidad y que puede llevar a la pérdida de capacidad para ejercer el autocontrol y, finalmente, para impedir el uso normal del raciocinio o la capacidad crítica. También la ira puede servir, utilizada conscientemente como estrategia para manipular conscientemente a la víctima, que se ve asustada por la apreciación de una fuerza descontrolada aparentemente. No obstante no deja de entenderse la ira, entendida de un modo positivo, como un mecanismo de autodefensa o supervivencia.

 

Detalle del capitel anterior

Detalle del capitel anterior.

 

En el románico suele representarse la ira como vicio o pecado, sobre todo como símbolo de los condenados que se rebelan contra su sentencia, y en este caso por medio de aves zancudas que se picotean las patas, propias o ajenas, mientras permanecen en el capitel enredadas en tallos vegetales que les impiden la libertad de movimientos.

 

 

 

Isaac

El sacrificio de Isaac (Génesis 22) es uno de los episodios del Antiguo Testamento más representado en la historia de arte y particularmente en el románico. Tal vez por su simbolismo relacionado con la sumisión de Abraham, su padre, a la voluntad de Yahveh en una situación extrema, como era la de sacrificar a su propio hijo. Por otro lado el cristianismo también vio la prefiguración de la muerte de Cristo que entrega su vida para salvar a su pueblo.

 

Ilustracion del sacrificio de Isaac en la Biblia Legionensis conservada en la Real Colegiata de San Isidoro de Leon

Ilustración del sacrificio de Isaac en la Biblia Legionensis conservada en la Real Colegiata de San Isidoro de León.

 

Es necesario aclarar que el episodio puede tener su origen en un relato acerca de la fundación de un espacio sagrado israelí en el que a diferencia de los santuarios cananeos, donde se ofrecían víctimas humanas, en este solo se rescataba a los primogénitos de Israel que tradicionalmente pertenecían a Yahveh. De esta manera explícita se repudiaban y condenaban este tipo de sacrificios infantiles de manera terminante.

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