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Jesús Herrero Marcos
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10 Víctor y Pulga

Víctor es un tipo culto y refinado. Era catedrático de Entomología en la Complutense, pero se ha jubilado y se ha ido de Madrid camino del mar, que viene a ser algo así como ampliar el horizonte o, si se quiere, el campo de operaciones, para dejar atrás el bullicio y la ciudad y abrazarse al silencio y la paz del mar, los pinos y las gaviotas.

Su especialidad le impulsó a comenzar un sesudo tratado acerca de los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos, etc.) artrópodos en la Historia del Arte y la Cultura , o sea, desde la Prehistoria hasta ayer mismo. Si Víctor hubiera vivido en USA o en cualquier otro país europeo sería a estas alturas un referente mundial y se le pagaría más que a cualquiera de esos listillos que escriben informes a los políticos de turno que, por cierto, nadie sabe dónde están ni de qué tratan los referidos estudios.

Pero Víctor vive en España, un país donde la Cultura, y el mundo que la rodea, se cuelga en rollos junto a la taza del retrete. Como es consciente de ello no protesta, ya lo hizo durante décadas de franquismo y mucho después, ya en Democracia, ante la injusticia, la desigualdad y los derechos de las minorías, ahora, como dice a sus alumnos y a los más jóvenes: “os paso la antorcha”, entre otros motivos porque sabe que es una lucha ardua, costosa y, al final, sin consecuencias positivas, así que se limita a escribir de lo que sabe y se lo regala a los amigos y a todo el que le interese en una impresionante página web y por si alguien quiere ampliar horizontes esta es la dirección: https://ucm.academia.edu/VICTORMONSERRA

Víctor vive solo, bueno, ahora ya no porque hace unos meses una amiga le regaló una cachorrita “teckel” recién destetada. Como no podía ser de otra manera la perrita, habida cuenta de la especialidad de Víctor, su minúsculo tamaño y de que no paraba de dar saltos recibió el nombre de Pulga en asociación cariñosa no con el molesto insecto sifonáptero y hematófago, sino con el lado positivo relacionado con el instinto de protección que la gente bien nacida dispensa a los más pequeños.

 

Pulga y Victor dos personas serias

Pulga y Víctor, dos personas serias…

 

Pulga ha cambiado la vida de Víctor: Antes Víctor era ordenado, atildado y pulcro, pero ahora ha adoptado simbióticamente parte del aspecto de Pulga, es decir, se ha dejado una barba que tiene relación directa con los pelos crápulas de la cachorrita. Como ella, hace lo que la da la gana, bueno, eso lo ha hecho siempre, aunque dentro de los límites de la sensatez la ética y la honestidad pero, al igual Pulga, ahora traspasa los límites impuestos por la opresiva civilización con relativa facilidad y, desde luego, con consciencia trasgresora, cosa que cosa lleva haciendo toda la vida, y que todos deberíamos de hacer con más asiduidad porque, según estudios de una importante universidad americana, eso rebaja el estrés de manera efectiva. Nos iría mejor.

Así por ejemplo, y hablando de orden y limpieza, cuando Víctor se pone a barrer la casa, Pulga considera que eso debe ser un juego y se lanza a mordisquear y perseguir la escoba, con lo cual es imposible acometer los asuntos de la higiene con seriedad, por lo que Víctor desiste del intento y lo pospone para mejor ocasión. Y no digamos nada de su manía diaria de sacar, una a una, todas las piñas que tiene en un cesto para la chimenea de invierno y que, a modo de ardilla canina, Pulga trocea concienzudamente dejando la casa que más parece el suelo de un pinar.

Cuando Víctor duerme la siesta, la “Reina del Nilo”, que es como la llama cuando se mosquea por sus constantes alardes de osadía, Pulga se repanchinga a su lado y se despatarra, a veces incluso sobre su barriga. Si Pulga se despierta antes, que es lo habitual, le toca con su patita en la barba para espabilarle y si no obtiene respuesta, que también es habitual, suele revolcarse sobre el área digestiva del entomólogo que casi siempre suele reaccionar con un gruñido, sobre todo cuando, habida cuenta de la resistencia pasiva de Víctor a abrir los ojos, Pulga le mordisquea los dedos de los pies o practica gimnasia deportiva sobre la citada área. En compensación suele recibir unos cuantos lametones en la cara cuando despierta, más que nada para aplacar el amago de cabreo, cosa que consigue con facilidad porque el “faraón”, a estas alturas, tiene ya muy potentes trasferencias emocionales con Pulga.

Pulga está todavía en la fase de juego/aprendizaje propia de los cachorros (para Pulga la Vida es juego las veinticuatro horas del día), así que Víctor no gana para calcetines, chanclas, pantuflas, camisetas, alfombras y todo tipo de artículos susceptibles de ser presa de los afilados dientes de Pulga. Cuando destroza, deshilacha o agujerea lo hace a fondo, con pasión, con dedicación exclusiva, como un funcionario eficaz. Suele ser amonestada de inmediato y a veces castigada, por supuesto siempre con ánimo educativo, pero también con un cierto asombro jocoso derivado de la imaginación destructiva de Pulga que, en el fondo, le ha obligado a renovar todo lo viejo. O sea, que muy bien. Incluso el castigo habitual de encerrar a Pulga en el cuarto de baño se ha convertido en premio porque, como hace calor y las baldosas de la estancia están fresquitas, Pulga se queda dormida tan ricamente y luego cuesta Dios y ayuda sacarla de allí. Lo mismo ocurre cuando hay un castigo mayor y proporcional a la trastada de turno y es encerrada por un rato en un oscuro armario, que poco después abre y la encuentra plácidamente dormida entre los zapatos, como diciendo: “oye rico… cierra la puerta que entra luz”.

En relación a las evacuaciones fisiológicas y aunque Víctor la saca a la calle muchas veces a lo largo del día, la cosa está complicada, pero a base de chuches para perros (premio) y regañinas para perros (reprimenda), espera que en unos años la cosa vaya mejorando… (“es que aún es cachorro”, dice resignado). No hablemos del largo y obligado paseo diario por la urbanización al caer la tarde, en el que Pulga pasa más tiempo metiéndose en las casas de los vecinos y persiguiendo gatos callejeros que paseando y haciendo sus necesidades.

En cuanto al tema de las comidas hay que decir que al principio todo era muy legal: pienso para cachorros de primeras marcas y todo eso, pero poco a poco la cosa ha ido degenerando hacia la comida normal, entre otras cosas porque Pulga, que tiene muchos pelos pero ninguno de tonta, cuando el faraón come se sienta a su lado con cara de pena, a lo que Víctor responde con un poco de pan mojado en la salsa y otras muchas cosas que es mejor no imaginar. A eso él lo llama compartir las cosas. . Bueno, compartir y cambiar de dieta, (ya se sabe que por amor se hace cualquier cosa), porque Víctor, que era medio vegetariano y piscívoro, ha intercalado ahora suaves y delicados platos carnívoros a su dieta, (tipo rabo de toro o manitas de cerdo o costillas de cordero), para que la faraona disponga de sabrosos huesos duros para roer durante horas y abandonar y esparcir luego por toda la casa, aumentando aún más el desorden y acercando su pobre y antes prístina casa a un yacimiento paleontológico de dinosaurios. Si hubiera sido Víctor un político de los de ahora hubiera dicho que eso es “redistribución de la riqueza” en caso de ser de izquierdas, y de ser de derechas o banquero se hubiera inclinado más por la expresión “reparto de beneficios”. Hacienda se hubiera limitado a cobrar el IVA y punto. Pero Víctor es Víctor y sabe que para repartir o redistribuir primero hay que tener, y para eso hay que trabajar antes y eso lo ha hecho ya con creces desde los 18 años (y se jubiló a los 63) y por lo tanto ahora que ya tiene, “comparte”, (Víctor ofrece a todos su casa con la conocida frase “Las cosas no se tienen de verdad si no se comparten”) que es palabra o concepto fuera del alcance de políticos de cualquier tendencia o banqueros, todos ellos muy dados a despreciar actitudes de carácter ético.

Y ya metidos en filosofías tendríamos que hablar de comunicación. De la comunicación de Pulga con Víctor y viceversa: Antes Víctor hablaba solo o, las más de las veces, pensaba, es decir, que dentro de su entorno habitacional emitía sin receptor. Pero ahora con Pulga ya tiene receptor y habla más, aunque a veces se le escapan algunas interjecciones gruesas o, para ser claros, palabrotas, bien de asombro o bien de cabreo,  ante alguna locura o fechoría de la Reina del Nilo, que suelen abundar no sujetas a horario. También a veces interjecciones de carácter festivo cuando la perrita se comporta educadamente y por excepción no ladra al perro del vecino. A todo ello hay que añadir un cada vez más importante repertorio de lenguaje no verbal basado en mutuas posturas amenazantes o amorosas o, simplemente cariñosas. Unas veces con gestos corporales globales, otros parciales en los que Víctor suele mostrar muy tieso el dedo índice en plan conminativo y, a veces, cuando la ocasión lo requiere, acompañándose con un gruñido amenazador de refuerzo. Pulga suele responder a todo ello con movimientos laterales de la cola, o levantando las orejas, o emitiendo gañidos o quejidos y, las más de las veces, huyendo del escenario del crimen para esconderse debajo de la cama o del sofá. Pero al final siempre suele reaparecer con aspecto compungido, aunque Víctor sospecha que hace teatro descaradamente, lo cual tiene cabida perfecta dentro del concepto de “postureo” que últimamente se ha puesto de moda entre la clase política en general.

En breve, y esto se deduce de los correos electrónicos que Víctor me manda acompañados con fotos de Pulga, va a comenzar un nuevo capítulo de su ya basta enciclopedia sobre “Los Coleópteros en la Historia del Arte y la Cultura”, acerca de una nueva especie de maravilloso insecto canino con cuatro patas y rabo que parece ser que se va a llamar “Tiernocanis adorabilis”. Era de esperar.

 

Pulga vigilando el trafico maritimo una de sus actividades mas importantes

Pulga vigilando el tráfico marítimo, una de sus actividades más importantes.

2 comentarios.

  1. Victor dice:

    Pulga y yo te damos las gracias, bueno ella va creciendo y ahora, además de piñas, ha empezado a trocear y esparcir por la casa pequeños trozos de leña. A este paso a ver cómo nos calentamos este invierno.
    Un abrazo + un Guauguau

  2. Elroy Louk dice:

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