ROMÁNICO

VIAJES

Jesús Herrero Marcos
Cerrar

11 Lucas, un macho alfa en alerta

Laura y Ham

Laura y Ham.

 

Mac es un perro tranquilo y apacible o, más que apacible, paciente. No tiene raza definible y su historia es relativamente triste como muchas otras: Fue abandonado en un monte y rescatado por un guardia forestal cuando apenas tenía tres meses. El guarda lo llevó a una asociación canina y allí estuvo un par de semanas junto a otros perros con  antecedentes similares. Pasado ese tiempo apareció por allí una tal Laura, la cual buscaba un perro y le parecía que en vez de comprarlo era mejor rescatarlo de algún sitio como ese, no por ahorrarse un dinero sino por solidaridad con protagonistas de historias deprimentes, como la de ese chucho de pelaje negro brillante del que nadie sabe su nombre.

El chucho negro vio pasar a la tal Laura por delante de su box y gimió levemente mientras las miraba con cara de pena o, tal vez, desolación porque Laura ya se alejaba. Pero Laura oyó el gañido, retrocedió y vio a un can aplastado contra el suelo, cara de huérfano, negro profundo y con dos manchas blancas, una en el lomo y otra en medio de la frente. Al ver que Laura se paraba delante de su jaula movió el rabo lentamente y emitió otro gemido, en este caso ya de alivio.

Y a partir de ahí todo fue rodado. Laura se lo llevó sujeto con una correa que había comprado previamente. Lo subió en el asiento de atrás de su coche, que estaba ya preparado con mantas viejas y arrancó. La primera parada fue en una hamburguesería porque Laura no era muy de cocinar y se lo compraba casi todo hecho o a medio hacer. Un error común, pero hay que ser comprensivos, al menos tanto como “Ham”, que entendió que la bolsa de papel que Laura había dejado junto a él era su comida y por lo tanto se la despachó agradecido. Una bonita manera de empezar una relación para él, aunque no es seguro que fuera lo mismo para Laura. No obstante a Laura le hizo cierta gracia la iniciativa y a partir de ese momento empezó a llamarle Ham al chucho simplemente porque esas eran las tres primeras letras de la palabra “hamburguesa”, o tal vez “hambre”…

Sobra decir que Laura es una chica amable y comprensiva con todo el mundo y tal vez sea esa la razón por la que tiene un novio terrible que exhibe constantemente un humor y un carácter espantosos, vamos, que es inaguantable para el común de los mortales. Pero ella, no se sabe si por compasión o por pena, le soporta aunque, todo hay que decirlo, más mal que bien.

La aparición de Ham en medio de semejante pareja sirvió de alivio momentáneo a unas relaciones más o menos tirantes porque Lucas, el novio de Laura, se volcó con el perro y, de alguna manera, atemperó momentáneamente su carácter. Lucas y Laura no vivían juntos de momento, aunque llevaban casi dos años de novios, entre otras cosas porque Laura no tenía un pelo de tonta y había detectado las dificultades comunicativas de Lucas, muy cercanas a un trastorno bipolar patente.

Lucas, en jerga canina, es, más o menos, un macho alfa en estado de alerta permanente. Vigila constantemente lo que la gente hace a su alrededor para intervenir inmediatamente y dar instrucciones a todo el mundo sobre cómo hacer las cosas (normalmente a su gusto) y en caso de resistencia o contestación, imponer como sea su voluntad u opinión, motivo por el cual no suele ser muy bien recibido en el grupo canino del parque. O sea, que la gente le rehúye casi ostentosamente, aunque Lucas no suele darse cuenta de ello, o no quiere enterarse porque cree que su presencia es imprescindible para la cohesión del grupo humano, dados los conocimientos ingentes que cree tener y su pretendida y pretenciosa capacidad de liderazgo. Por lo tanto, cuanto la gente huye descaradamente ante su cercanía, lo achaca a diversas causas a cual más peregrina. Cualquier cosa antes que reconocer la dura realidad.

Laura es consciente de ello pero no se atreve a abrir la boca por miedo a un ataque de violencia verbal que pudiera empeorar más las cosas, sobre todo en público, lo cual ya ha sucedido en más de una ocasión con efecto muy deprimentes y negativos. Pasados unos días después del último rifirrafe, autoexcluido del grupo por no considerarlo a este digno de su compañía y recuperada precariamente la normalidad, suele reaparecer repartiendo sonrisas y bromas amigables para todo el mundo, aunque de modo muy artificioso y teatral, lo cual no pasa desapercibido para nadie, con lo que no se sabe si esto es aún peor.

Se puede sospechar que Laura y Lucas no tienen mucho futuro como pareja debido a todas estas cosas, pero momentáneamente Ham se ha constituido como punto de encuentro, o de intermediario, en lo relacionado con una comunicación entre ambos un poco más fluida  relajada.

Pero ahora Ham, que vive con Laura, se limita a sestear cuando su salvadora tiene que ir a la oficina de un banco en el que trabaja, a dar un paseo vespertino por el parque y, los fines de semana, por el monte o la sierra madrileña si el tiempo lo permite, y allí no suele separarse ni diez pasos de Laura porque, a pesar del tiempo trascurrido aún recuerda el triste incidente que le tocó vivir en sus carnes caninas. Últimamente, ahora que ya ha llegado la primavera, Laura suele ir a la sierra con un grupo de compañeros de trabajo bastante aficionados al monte. Lucas fue invitado pero su tendencia o afición al sillón le empujó a excusarse alegando una confusa lesión de rodilla que le impedía cualquier tipo de esfuerzo o ejercicio.

Lo malo para él es que Laura ha empezado a conectar con Toño, uno de sus compañeros de oficina. Como siempre todo ha empezado sin buscarlo expresamente, porque Toño es un tipo tímido y además actualmente deprimido a causa de la muerte de su novia en un accidente de tráfico hace menos de un año, lo cual le ha dejado en un estado de ánimo lamentable, a raíz de lo cual se encerró un poco en sí mismo a pesar de tener un carácter expansivo y alegre, algo que poco a poco empieza a recuperar. Laura no fue ajena al proceso y, casi sin darse cuenta, ambos han empezado a desayunar todos los días juntos en la pausa del trabajo y, además de en la sierra, también han empezado a coincidir en todas partes y a todas horas. Al principio por casualidad, pero luego, un buen día, quedaron para ir al cine, como antiguamente, y allí Toño se explayó a conciencia, tanto en lenguaje verbal como no verbal y el resultado es que la cosa se ha liado en serio.

Y como las casualidades no siempre son tales, al salir ese día del cine apareció Lucas y les pilló en plena conversación pasional y reaccionó de la peor manera que pudo elegir, o sea, armando una bronca en plena calle, lo cual supuso el cese inmediato de cualquier posible futuro vínculo. Es más, Laura cogió del brazo a Toño y ambos se dieron la vuelta y dejaron a Lucas gritando y con dos palmos de narices.

Al día siguiente Lucas apareció en el parque con la malsana intención de pedir explicaciones a Laura y como empezó a gritar de nuevo, tuvo que recordarle que ella no era propiedad de nadie y por lo tanto no se sentía obligada a dar explicaciones a nadie sobre ninguno de sus actos. Lucas siguió elevando el tono de voz, pero allí estaba Ham, que con el paso del tiempo había ido tomando tamaño y presencia, y gruñó al tiempo que enseñaba los dientes a Lucas. Mano de santo porque Lucas se calló, se dio la vuelta y no se le volvió a ver más. Ham tampoco volvió a gruñir, pero eso sí, reclamó inmediatamente la parte proporcional del beneficio que ese día tenía forma de galleta integral.

Está claro que algunos perros dan su opinión con más claridad que algunos humanos. Después de eso, lo que Laura no hacía hecho en los últimos dos años lo hizo con Toño, porque un par de semanas más tarde ambos han empezado a vivir juntos en el piso de Toño y todo va de perlas.

Hay sólo 1 comentario.

  1. Kristofer Quencer dice:

    Hi, i feel that i noticed you visited my site thus i got here to “return the favor”.I’m trying to to find issues to improve my website!I guess its adequate to use a few of your ideas!!

    http://www.borvestinkral.com/

Deja un comentario

Introduce tus datos para iniciar sesión.