ROMÁNICO

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Jesús Herrero Marcos
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13 Diccionario de símbolos – N

 

 

Nave

 

Maqueta de un barco conservada en el Museo Egipcio de Turin procedente de una tumba del Imperio Nuevo

Maqueta de un barco, conservada en el Museo Egipcio de Turín, procedente de una tumba del Imperio Nuevo.

 

La nave es el ingenio con el que el hombre domina un medio hostil, ya sea aéreo (aeronave) o acuático (barco o barca), es decir, dos de los elementos que le suponen una dificultad en sus desplazamientos a causa de su inadaptación física. La nave facilita, por lo tanto, la incursión vital en dos de los elementos –agua y aire–, lo que le permitirá desplazarse más rápido, establecer o practicar el comercio con otros pueblos y, casi como consecuencia de lo anterior, intercambiar cultura y conocimientos. No obstante, y especialmente el agua, tiene un peligro inherente expresamente acentuado en el episodio bíblico del arca de Noé, nave que finalmente fue medio de salvación y supervivencia. Aunque en contrapartida no debamos olvidarnos de la utilización de la nave con fines bélicos, una de las especialidades del humano.

 

Barca funeraria en uno de los capiteles de la galeria porticada de la iglesia de San Gines en la localidad soriana de Rejas de San Esteban

Barca funeraria en uno de los capiteles de la galería porticada de la iglesia de San Ginés, en la localidad soriana de Rejas de San Esteban.

 

Dicho lo cual, y en lo que concierne al románico, la utilización de naves o barcas tiene siempre un sentido escatológico. Cuando el alma se separa del cuerpo, se ve abocada a realizar un recorrido por el mundo de ultratumba para encaminarse a su morada definitiva. Es bastante habitual que en muchas culturas ese recorrido sea acuático y se realice en una pequeña nave sobre la que se pueden ver varios pasajeros.

Por ejemplo, en el mundo clásico la barca de Caronte cruza la laguna Estigia con el alma del difunto para cruzar las puertas del Hades –según relata Virgilio en la Eneida–, guardadas por el can Cerbero con sus tres cabezas.

 

Fragmento de la escena del Juicio Final obra de Miguel Angel en la Capilla Sixtina donde un demonio evacua a los condenados que transporta en su barca sin miramientos.

Fragmento de la escena del Juicio Final, obra de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, donde un demonio evacúa a los condenados que transporta en su barca sin miramientos.

 

En la mitología griega el alma del difunto debe atravesar en barca el río Aqueronte, en el inframundo, y el río Lete, para llegar a los Campos Elíseos o al Tártaro, es decir, al paraíso o al infierno respectivamente.

En Egipto, tal vez inicio de la tradición escatológica fluvial, y particularmente en el Imperio Nuevo y especialmente en el “Libro de las Puertas”, se describe el periplo del faraón difunto en el “más allá”, donde tiene que traspasar doce puertas, asociadas a doce diosas de las cuales debe de conocer el nombre, pues de lo contrario sería arrojado a un lago de fuego donde sería destruido. El viaje se realiza en una barca solar en la que Ra va acompañado por Apuat (“el que abre los caminos”), Sía (“el que piensa”) y Hu (“el que ordena y dispone”). Cada puerta se corresponde con una hora nocturna y en la última Ra renace provocando la salida del sol con la forma del escarabajo Jepri.

 

Barca de Ra surcando el rio subterraneo del inframundo en el sarcofago exterior de Hor perteneciente a la XXV Dinastia y conservado en el Museo Egipcio de Turin

Barca de Ra surcando el río subterráneo del inframundo en el sarcófago exterior de Hor, perteneciente a la XXV Dinastía y conservado en el Museo Egipcio de Turín.

 

En cualquier caso la nave, o barca, siempre es necesaria para la travesía por el mundo subterráneo, una nave escatológica que en Egipto, un país bañado por el Nilo, adquiere una importancia vital porque era imprescindible en la vida real, así que no es de extrañar que eso tuviera consecuencias simbólicas en las representaciones relacionadas con el mundo de ultratumba.

 

Capitel interior de la iglesia de Santa Maria en la localidad burgalesa de Siones en el Valle Mena con una representacion de una barca transportando a tres personajes

Capitel interior de la iglesia de Santa María en la localidad burgalesa de Siones, en el Valle Mena, con una representación de una barca transportando a tres personajes.

 

Por lo tanto, en relación con su reflejo iconográfico, no es difícil ver la barca ocupada por varios personajes (dioses, timoneles, remeros y pasajeros), según las distintas culturas, trasportando, sobre todo, las almas de los difuntos a su morada final, ya sea en lápidas funerarias, estelas, sarcófagos, ataúdes y un sinfín de pinturas murales o, en el caso del románico, en capiteles, relieves y miniaturas, todo ello fruto, a su vez, de su reflejo literario ya desde la antigüedad clásica.

 

 

 

 

 

Navidad

 

Pinturas murales del Panteon Real de la colegiata de San Isidoro de Leon con la extraordinaria representacion del anuncio del nacimiento de Dios a los pastores por parte del angel del Señor

Pinturas murales del Panteón Real de la colegiata de San Isidoro de León, con la extraordinaria representación del anuncio del nacimiento de Dios a los pastores por parte del ángel del Señor.

 

La palabra “navidad” viene del latín “nativitas” (nacimiento). La Navidad con mayúsculas hace referencia en el cristianismo al nacimiento de Jesucristo. No hay ninguna certeza ni documento sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesús aunque las especulaciones y cálculos son múltiples y variados. Lo cierto es que la fecha oficial del 25 de diciembre fijada para conmemorar este suceso es producto de una serie de circunstancias y acuerdos canónicos en los que las características de religión solar o celeste del cristianismo están en el fondo de la cuestión.

Es evidente que algunas de las estructuras teológicas de carácter solar del Imperio Romano fueron asumidas por el Cristianismo para facilitar el tránsito de los nuevos adeptos provenientes del mundo “pagano”. Pero el Cristianismo no podía aceptar como dioses los propios astros creados por Dios, como es el caso del sol, que había sido deificado y adorado por los romanos como “Sole Invictus”, y cuya fiesta conmemorativa de su nacimiento se celebraba el 25 de diciembre, precisamente el día en que la luz del sol comienza a ganar minutos a la oscuridad de la noche y empezaba a crecer, de modo es que el nacimiento de Cristo, para los cristianos verdadero “Sol Invicto”, fue trasladado oficialmente a ese día como “die natalis Christi”, aprovechando que la luz del astro comienza a vencer simbólicamente a las tinieblas (de la noche-pecado). La designación oficial de esta fecha por parte de la Iglesia (anteriormente se venía celebrando el 7 de enero, sobre todo en las iglesias ortodoxas) se produjo a mediados del siglo IV.

 

Una de las representaciones mas completas del Nuevo Testamento en relacion con la vida de Jesus y mas concretamente con el Nacimiento se encuentra en las arquivoltas del arco de la portada de la iglesia de Santo Domingo en la ciudad de Soria Aqui se pueden ver las escenas del portal de Belen el anuncio a los pastores y la matanza de los Inocentes en la arquivolta inferior

Una de las representaciones más completas del Nuevo Testamento en relación con la vida de Jesús y más concretamente con el Nacimiento, se encuentra en las arquivoltas del arco de la portada de la iglesia de Santo Domingo en la ciudad de Soria. Aquí se pueden ver las escenas del portal de Belén, el anuncio a los pastores y la matanza de los Inocentes en la arquivolta inferior.

 

El ciclo de la Navidad se representa en el románico en diversas escenas recogidas en el Nuevo Testamento. Son destacables la escena del “portal de Belén” con el “nacimiento” propiamente dicho, “el anuncio a los pastores” por parte del ángel del Señor,” el sueño de los Reyes Magos”, “la matanza de los Inocentes”, la huida a Egipto y en ocasiones “la presentación en el templo”.

En relación con el ciclo navideño las fuentes narrativas se circunscriben a los evangelios de Lucas y, de Mateo. En Lucas (2, 1-20) se rememora el edicto de César Augusto ordenando el empadronamiento a todo el mundo y cómo María y José tienen que desplazarse a Belén para cumplir el trámite. Y fue mientras estaban allí cuando María dio a luz a Jesús, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre porque no había alojamientos disponibles en el lugar.

 

Detalle del portal de Belen con los animales del pesebre arropando al Niño en la misma iglesia de Santo Domingo de Soria

Detalle del portal de Belén con los animales del pesebre arropando al Niño en la misma iglesia de Santo Domingo de Soria.

 

En esa misma comarca había unos pastores que cuidaban sus rebaños y los vigilaban por turnos durante la noche. Un ángel del Señor se les presentó y les anunció el nacimiento del Salvador y les informó del lugar donde se encontraba para que fueran a adorarle. Y entonces “una multitud del ejército celestial alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombre en quienes él se complace”. Los pastores fueron hasta el lugar que les había indicado el ángel y adoraron al niño recién nacido.

Mateo (1, 18-25), en cambio, refiere los hechos desde el episodio de las dudas de José al ver a su mujer embarazada y su decisión de repudiarla. En un momento dado se le aparece en sueños un ángel del Señor y le informa sobre la causa del embarazo de María, obra del Espíritu Santo, con lo cual se deshace el malentendido y José cumple el mandato del emisario divino.

A continuación pasa de puntillas sobre el nacimiento de Jesús y narra el episodio de los Reyes Magos (2, 1-12), los cuales llegan a Jerusalén, guiados por la estrella, preguntando sobre el paradero del “Rey de los judíos que acababa de nacer”. Esto llegó a oídos del rey Herodes causándole una fuerte inquietud y preguntó, a su vez, a los sumos sacerdotes del templo sobre el lugar del nacimiento del pretendido Rey. Éstos le informaron que se había producido en Belén, como señalaban las escrituras: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá, porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel».

 

La Adoracion de los Reyes Magos en una de las arquivoltas de la iglesia de Santo Domingo de Soria

La Adoración de los Reyes Magos en una de las arquivoltas de la iglesia de Santo Domingo de Soria.

 

Herodes llama a los Magos y les envía a Belén para indagar cuidadosamente sobre el recién nacido y comunicarle sobre su paradero con el fin de ir también a adorarle. Los Magos se fueron y, siguiendo a la estrella, llegaron a Belén donde encontraron al Mesías. Y abriendo sus cofres le ofrecieron oro, incienso y mirra, riquezas y perfumes de Arabia en las que los Padre de la Iglesia vieron simbolizados la Realeza (oro), la Divinidad (incienso) y la Pasión de Cristo (mirra). Luego fueron avisados de nuevo por un ángel de las aviesas intenciones de Herodes y se fueron a su lugar de procedencia por otro camino.

 

La huida a Egipto en el extremo derecho de la segunda arquivolta de la misma iglesia de Santo Domingo

La huida a Egipto en el extremo derecho de la segunda arquivolta de la misma iglesia de Santo Domingo.

 

Y de nuevo el ángel del Señor se apareció a José para conminarle a coger a María y al niño y huir a Egipto porque Herodes pensaba matarle y no volver hasta que fuera avisado, aviso que se produjo a la muerte del jerarca.

Pero Herodes, viéndose burlado por los tres Magos, montó en cólera y dio orden de asesinar a todos los niños de dos años para abajo con el fin asegurar la eliminación del Rey de los judíos. (2,13-23)

 

La matanza de los Inocentes en una de las arquivoltas de la portada de la iglesia de Santo Domingo de Soria

La matanza de los Inocentes en una de las arquivoltas de la portada de la iglesia de Santo Domingo de Soria.

 

Muchos autores han visto en los personajes de los Reyes Magos la representación de las tres edades del hombre, aunque hay disparidad de opiniones en la asignación a cada uno de ellos de las distintas edades según los distintos artistas. Así por ejemplo, en el fresco de Navasa que se conserva en el museo de la catedral de Jaca, Gaspar representa la ancianidad, Melchor la madurez y Baltasar la juventud. En cambio en Santa María de Tahul Melchor es el anciano, Baltasar el hombre maduro y Gaspar el joven. Algo parecido sucede con el color del pelo de los magos. El pelo blanco representaría la ancianidad, el pelo negro a la madurez y el rubio a la juventud.

En cualquier caso la escena de la adoración de los tres Reyes Magos no es más que la simbólica representación de Cristo como dominador del tiempo (cronocrator) a través de las tres edades de los Magos de Oriente y de las cosas (las ofrendas que le hacen cada uno de ellos).

 

La Adoracion de los Reyes Magos en el timpano de la portada de la iglesia de la Asuncion en la localidad burgalesa de Ahedo de Butron

La Adoración de los Reyes Magos en el tímpano de la portada de la iglesia de la Asunción en la localidad burgalesa de Ahedo de Butrón.

 

Algunos autores también han querido ver, en el rey negro, el interés de los artistas en subrayar la importancia del nacimiento de Cristo por el simple hecho de que vengan a adorarle a su cuna desde los confines más remotos del mundo conocido, lo cual queda patente por la presencia del rey negro, un color de piel no habitual en aquellos tiempos y en aquella zona tan alejada del sur de África donde era habitual. Tampoco debe de extrañarnos el origen de esta escena proveniente de Egipto, ya que es habitual en los relieves de las fachadas de muchos templos ver como una serie de personajes reales rinden pleitesía a Horus niño al que su madre sostiene sobre sus rodillas. Lo cual también es un antecedente iconográfico de la habitual imagen de la Virgen con el Niño.

 

 

 

 

Nereida

 

Capitel del portico de la iglesia de la localidad burgalesa de San Esteban de Gormaz con una nereida de doble cola

Capitel del pórtico de la iglesia de la localidad burgalesa de San Esteban de Gormaz con una nereida de doble cola.

 

 

Es necesario aclarar, de entrada, que el nombre de “sirena”, que todos asociamos con el híbrido compuesto por cabeza y tronco de mujer con cola de pez, es en realidad la “nereida”, objeto de este epígrafe. La sirena es otro animal fabuloso perfectamente descrito y con origen distinto. Es a partir de finales del siglo VII y principios del VIII, en el “Liber Monstruorum”, cuando la descripción de la “nereida” se refleja con el nombre de “sirena”. Parte de la confusión puede estar en que ambos híbridos son marinos, aunque hay más razones, pues la relación de las nereidas, oceánidas y náyades con el elemento agua era importante en el mundo clásico –ya que eran las diosas de las aguas, sus guardianas–, elemento básico en los rituales de purificación de todas las culturas anteriores, incluido el mundo clásico.

El problema es que el agua era básicamente telúrico y hasta entonces solo asociado con diosas, y en el cristianismo, como religión solar (dioses masculinos), el elemento femenino no encajaba. Pero el agua era imprescindible para los ritos de purificación que tuvo que adoptar para poder ampliar el número de adeptos provenientes de otras religiones. En consecuencia las nereidas, diosas protectoras de las aguas, pasaron a ser elementos paganos rechazables y asimilados a monstruos de su misma especie, es decir, acuáticos, como también lo eran las sirenas-aves. El agua cristiana se limpiaba así de seres indeseables y se convertía en agua bautismal, aunque los rituales por inmersión eran los mismos de siempre, como se demuestra, por ejemplo, en la iglesia visigótica de San Juan, en Venta de Baños (Palencia).

Hijas de Nereo y Doris, protectoras de los mares, al principio se las representaba como jóvenes mujeres casi siempre rodeadas de delfines, caballos marinos y tritones, deidades masculinas éstas últimas, mitad hombre, mitad pez, de quienes finalmente terminaron adoptando la cola. Vivían en el fondo del mar pero acostumbraban a subir a la superficie para auxiliar a los marineros en peligro, actividad digna de alabanza que luego el cristianismo, como vimos, cambió de signo, es decir, pasaron de salvar del peligro a crearlo.

 

Nereidas de doble cola en el capitel derecho de la ventana absidal de la iglesia parroquial de la villa segoviana de Perorrubio

Nereidas de doble cola en el capitel derecho de la ventana absidal de la iglesia parroquial de la villa segoviana de Perorrubio.

 

 

En cualquier caso su procedencia es el mundo oriental y la mitología grecorromana. Eran cincuenta y estaban englobadas en el grupo de las “ninfas”, al que pertenecían las “oceánidas” -que habitaban el océano libre-, las “nereidas” -que vivían en los mares interiores- y las “náyades” -que habitaban en los ríos-. A las primeras se las representaba como jóvenes desnudas muy bellas y con largas cabelleras y las últimas como jóvenes semidesnudas apoyadas sobre un cántaro que derrama agua, en alusión al nacimiento de ríos y manantiales.

Posteriormente encontraremos, en las mitologías germánicas y escandinavas, directamente emparentadas con las “nereidas” -iconográficamente hablando-, a las “ondinas”, las cuales representan un peligro mucho más directo y objetivo. También son ninfas de las aguas, aunque claramente aviesas y nefastas, pues suelen ofrecerse a los viajeros como guías en los cursos de agua, pantanos brumosos e incluso bosques y siempre terminan extraviando y ahogando a sus víctimas. Normalmente arrastran a los incautos al fondo de las aguas para encerrarlos en sus palacios de cristal, donde los años se convierten en horas; y allí, locamente enamorados de sus encantos, sucumben consumidos entre sus brazos. Simbolizan los peligros del amor y la seducción en la que uno se deja envolver sin control. La diferencia con nereidas y sirenas es que las ondinas no utilizan su melodiosa voz como instrumento de engaño, sino sus atributos femeninos.

 

Nereida de doble cola en un capitel del portico de la ermita de Nuestra Señora de las Vegas en las inmediaciones de la villa segoviana de La Velilla Pedraza

Nereida de doble cola en un capitel del pórtico de la ermita de Nuestra Señora de las Vegas, en las inmediaciones de la villa segoviana de La Velilla (Pedraza).

 

 

La nereida comienza a representarse en el mundo cristiano a comienzos del siglo IX en Italia y desde allí se extendió con fuerza por toda Europa.

En bastantes ocasiones se la ve sujetando un pez en la mano, tal vez simbolizando a una de sus víctimas; o con un peine y un espejo símbolos de la fatuidad y, en otras muchas ocasiones, con una cola doble que suele sujetar con sus manos en una actitud provocativa, aunque tal postura también la debemos achacar al “horror vacui”, o necesidad casi imperiosa de llenar toda la superficie disponible para tallar. En cualquier caso, este patrón iconográfico tiene origen en las culturas sasánidas, de donde también parten las leyendas que tienen como protagonista al híbrido, las cuales, modificadas y adaptadas, recalaron en las mitologías europeas.

El “Fisiólogo” habla de las sirenas como aves aunque en su descripción apunta que «su parte superior hasta el ombligo presenta forma humana» que en realidad es la de la nereida, pues la sirena tan solo tiene de humano la cabeza. En todo caso, añade que «son animales marinos mortíferos que atraen con sus voces».

 

Bestiario de San Petersburgo con una representacion confusa de tres nereidas con atributos añadidos de sirenas

Bestiario de San Petersburgo con una representación confusa de tres nereidas con atributos añadidos de sirenas.

 

San Isidoro las incluye en sus “Etimologías” y distingue entre sirenas-ave y sirenas-pez, coincidencia parcial de nombres que termina por confundir, a pesar de los matices, a los ilustradores que, en alguna ocasión, como en el Bestiario Morgan o en el de San Petersburgo, hacen una mezcla de cabeza y torso femenino con cola de pez y patas y alas de ave. Tal confusión también debe sumarse a las ya mencionadas.

Algunos bestiarios citan al Fisiólogo casi al pie de la letra y añaden que «su canto es tan dulce y armonioso que hechizan con su melodiosa voz a los hombres que navegan a lo lejos, atrayendo sus naves para sumir en el sueño a los marineros y despedazar luego sus cuerpos»

 

Capitel interior de la cabecera de la iglesia de San Segundo en la ciudad de Avila

Capitel interior de la cabecera de la iglesia de San Segundo, en la ciudad de Ávila.

 

Otros textos apuntan que, en realidad, estos monstruos eran meretrices que habían arrastrado a sus amantes a la indigencia, como en el caso ya visto de las lobas. Y continúan recordando que «desde la cabeza hasta el ombligo son mujeres pero desde ahí para abajo tienen figura de pez»

Todos los bestiarios acaban con un colofón moralizante, recordando que las víctimas de las sirenas (nereidas) son los incautos que «se deleitan con los placeres concupiscentes y lujuriosos del mundo, y quienes se dejan seducir por los actores, comediantes y músicos. Se van sumiendo en un profundo sueño en el que pierden toda su energía y se convierten en víctimas de sus enemigos».

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