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Jesús Herrero Marcos
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Rutas de Castilla y León

El patrimonio románico de Castilla y León es amplio y, tal vez por eso, complicado de visitar, debido en gran medida no solo a la enorme cantidad de monumentos e iglesias, sino también a la dificultad de localizarlos, en ocasiones, en los mapas de carreteras a fin de organizar debidamente nuestras excursiones de fin de semana o vacaciones.

De lo que se trata aquí, sobre todo, es precisamente de ubicar cartográficamente aquellas localidades y villas que por su tamaño no tienen sitio en los mapas oficiales de carreteras, pero que conservan un interesante, a veces muy importante, patrimonio románico.

Ésta es la idea principal y no tanto la fidelidad y proporción que un profesional cartógrafo le podrían dar a un mapa, lo cual no es la finalidad de este blog.

Están casi todos los edificios románicos de la Comunidad de Castilla y León. El hecho de que falten algunos se debe a su escasa importancia en lo que se refiere al románico, por no hablar de lo interminable de la lista si estuvieran absolutamente todos y de las consabidas razones de espacio. Hemos preferido no hacer perder el tiempo al visitante empujándole a recorrer kilómetros para ver unas pocas piedras en forma de ruinas desoladas que encogen el ánimo, a menos que estas tengan aun entidad suficiente como para considerarlas.

En cualquier caso, todos los puntos que consignamos en las rutas tienen una descripción de lo que hay que ver, eso sí, muy escueta por razones de espacio, pero suficientes para que el viajero decida si hace escala o no en el lugar. En las propias iglesias, sobre todo en las importantes, suele haber folletos con explicaciones más amplias y detalladas sobre la historia y el arte del monumento. A veces se venden y otras se regalan, dependiendo de lo extenso de la publicación.

Es el momento de apuntar que los edificios declarados Monumentos Histórico Artísticos o Bienes de Interés Cultural, van señalados en azul tanto en el texto como en los puntos de localidad en los mapas, lo mismo que otros que no lo son, pero cuya importancia artística, cultural e histórica es considerable, de tal manera que su visita se hace imprescindible si se quiere tener conocimiento cabal de nuestro románico.

En lo que se refiere al problema de la cartografía, que no es baladí, hemos tratado de reunir la información básica, adaptada a las necesidades del usuario, de tal manera que nadie se pierda por complicados vericuetos. En las rutas, que están confeccionadas con la base de los mapas convencionales de carreteras –escala 1:300.000 / 1cm.= 3 km.-, y los provinciales –escala 1:200.000-, hemos incluido únicamente los puntos de interés; las distancias kilométricas entre cada punto; las carreteras, reducidas a simples y escuetas líneas rectas, con los colores en razón de su importancia, especificados más abajo; la identificación de dichas carreteras con su nomenclatura oficial y, por supuesto, algunas de las iglesias más interesantes de cada ruta en forma de dibujo. A veces este dibujo nos obliga a no respetar demasiado las escalas, pero no importa, porque las distancias kilométricas consignadas en número son tan exactas, errores al margen, como los mapas oficiales nos permiten. Aquí es necesario señalar que cada año se van incorporando carreteras nuevas a la red nacional y local, por lo que, una cartografía en constante evolución obliga al peregrino a proveerse de lo último en mapas al mismo ritmo. Nuestra ventaja consiste en lo ya dicho: las rutas, las carreteras en uso y los lugares ubicados en los planos no cambian.

Hemos eliminado aquel tipo de información sin interés que puede estorbar, por su exceso, la comprensión y claridad de los mapas: Así, por ejemplo, solo están las localidades con edificios o restos románicos de interés y, eventualmente, aquellas otras que puedan servir como referencia para situarse correctamente en los mapas. Por la misma razón también se han eliminado carreteras innecesarias que podrían complicar la lectura de la ruta, pero, como en el caso anterior, quedan las que pueden orientarnos mejor.

En resumidas cuentas, los datos que proporcionamos incluyen todo lo que falta en los mapas 1:300.000, que son muchas pequeñas localidades, y aclara toda la información del resto, con más apuntes toponímicos, pero más confusa en lo referente a la denominación y nomenclatura oficial de las distintas carreteras.

Para el viajero más interesado en afinar los recorridos al máximo, es interesante utilizar los mapas del “Servicio Geográfico del Ejército” (Cartografía Militar de España, serie L, escala 1:50.000). No los hemos utilizado para la confección de estas rutas porque tienen un detalle excesivo para la visualización del conjunto, pero en determinados momentos pueden ser muy útiles, sobre todo cuando la ruta discurre por carreteras locales secundarias (de color amarillo o blanco en los mapas).

Casi todos los recorridos se han estructurado dividiendo por sectores cada provincia y éstos, a su vez, diseñados en función de las carreteras de cada sector. Es posible que una ruta acabe a muy pocos kilómetros de la siguiente sin aparente razón, pero seguir o no por una determinada carretera queda ya a elección del visitante, perfectamente facultado para modificar las rutas a su gusto, porque aquí no se trata tanto de aconsejar un determinado recorrido, sino de localizar con facilidad todos los puntos visitables.

Y cambiando de tema, una vez que llegamos a una determinada iglesia, es posible que la encontremos cerrada a cal y canto y, por lo tanto, si hay algo de interés dentro, tendremos problemas. Si el templo está en uso, lo más práctico es realizar la visita antes o después de los horarios de culto, normalmente sábados, domingos y, no siempre, festivos, alrededor del mediodía.

También es aconsejable, si el monumento es del máximo interés, preguntar en las casas vecinas por el depositario/a de las llaves. Casi siempre hay alguien encargado del asunto en ausencia del párroco. Otra cosa es si se trata de un templo o ermita retirada de la localidad, en cuyo caso los problemas aumentarán, aunque también es posible enterarse de las fechas en las que se utiliza el edificio con motivo de alguna fiesta, procesión o romería. Diferente es el caso en el que un edificio se encuentra dentro de una propiedad privada. Lo normal es que tengan asignados oficialmente unos determinados días de visita pública al mes, por lo que es aconsejable informarse con antelación de los horarios pertinentes. Los propios Ayuntamientos de las localidades y los distintos departamentos provinciales de Turismo pueden informar, en un momento dado, de cualquier duda al respecto.

Una vez llegados a nuestro destino, a casi todos nos gusta hacer fotos. Tomar vistas exteriores de los edificios no representa ningún problema, como es lógico, pero dentro ya es otro cantar. En las puertas de algunas iglesias hay carteles indicativos de la prohibición expresa de sacar fotografías, lo cual evita algunos abusos por parte de los visitantes, tales como utilizar flases que suelen deteriorar todo tipo de superficies pintadas, tanto murales como de caballete, si las hubiera. En cualquier caso, el encargado de enseñar el edificio al viajero siempre informa de estos extremos que conviene respetar por el bien de todos.

Dentro del conjunto de las rutas incluimos también una relación de monasterios, abadías y colegiatas de origen románico, junto a otra de galerías porticadas. Con respecto al primer epígrafe es necesario apuntar que aunque la mayoría son Monumentos Histórico Artísticos y como tal van señalados en azul en los textos, no siempre su visita es del máximo interés, habida cuenta de lo poco que queda de románico en algunos casos. En el comentario pertinente se dan las pistas necesarias para que cada uno decida sobre este extremo.