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Jesús Herrero Marcos
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Viaje a las puertas del “Más Allá”

El río Ganges en Benarés

El turismo internacional observa los rituales nocturnos del Ganges desde sus barcas

El turismo internacional observa los rituales nocturnos del Ganges desde sus barcas.

Miles de peregrinos de toda la India viajan a Benarés desde tiempos remotos. Unos van a morir para conseguir el “nirvana” definitivo después de ser incinerados y otros para bañarse en sus aguas y purificar su karma. Miles de turistas del resto del mundo viajan a la ciudad santa para ver el espectáculo.

 

Maa Ganga la diosa que da nombre al rio sagrado que desciende desde la cadena del Himalaya. La imagen procede de una pintura mural realizada sobre uno de los muros de un templo de la orilla del cauce

Maa Ganga, la diosa que da nombre al río sagrado que desciende desde la cadena del Himalaya. La imagen procede de una pintura mural realizada sobre uno de los muros de un templo de la orilla del cauce.

 

Si hay un río sagrado por excelencia en el mundo, ese es el Ganges. Hay ríos más largos, más caudalosos, incluso más limpios, pero no más sagrados. Sus aguas no reflejan solo los destellos del sol poniente o naciente, sino también las primeras y escatológicas luces del mundo de los muertos, un mundo oculto para los vivos, aunque en Benarés se pueden ver sus puertas en la líquida y engañosa piel de la diosa Maa Ganga que da nombre al cauce.

Su origen se narra en la mitología india. Su nacimiento, al contrario que los demás ríos de la tierra que nacen de manantiales, tiene lugar en el cielo, en una de las cumbres del Himalaya que tiene forma de cabeza de vaca. Fue tallado así para representar a Shiva.

Shiva recoge y aminora con su cabeza las tempestuosas aguas de Maa Ganga cuya cabeza asoma sobre el rodete que corona la cabeza del dios

Shiva recoge y aminora con su cabeza las tempestuosas aguas de Maa Ganga, cuya cabeza asoma sobre el rodete que corona la cabeza del dios.

 

Bagireta, el padre de Ganga, sabía que aunque casi todos los miembros de su familia habían sido devorados por el fuego, volverían a la vida si las aguas del río mojaban las cenizas. Rogó a Vhisnu para que le concediera el poder de conducir el cauce por donde quisiera. Decidió que descendiera de las alturas sobre el monte Chimawontam, pero como corría el peligro de ser arrasado por el poder de las aguas, Shiva se ofreció a Bagireta para retener la violencia y el peso del agua sobre su cabeza. De allí nacieron los siete brazos del río que forman los siete mechones de pelo del dios. Shiva lleva sobre su cabeza una mata de pelo recogida en un rodete que representa al monte Meru, morada de los dioses. A la diosa Maa Ganga se la suele representar como una pequeña figura que asoma en el rodete de cabello de Shiva.

Para el hindú la vida presente es una más de las que le ha tocado vivir en el pasado o le tocará vivir en el futuro, lo cual configura una manera de ver la vida real completamente diferente a la del occidental. Dentro de esa visión hinduista de la vida, el karma juega un papel importante. “Karma” significa “acción ritual”. Toda acción es el resultado de las anteriores acciones y causa de las siguientes, por lo tanto, todo lo que el individuo realiza, tiene consecuencias, y no solo sobre sí mismo sino también sobre el universo y, a su vez, determinarán las circunstancias con las que tendrá que enfrentarse en vidas futuras, lo que viene a decir, parafraseando el dicho popular, que “quien siembra vientos recoge tempestades”. Pero no solo con respecto a las malas acciones sino también a las buenas, lo que encamina las cosas con un cierto alivio, porque habilita y permite la libertad de encarar las circunstancias según la conciencia individual.

En la dinámica de la trasmigración (el hombre pasa a otros estados de existencia distintos a la humana), el hombre nace una y otra vez tomando la apariencia, según la calidad de sus acciones, en un nuevo ser, de la misma forma que uno se quita un vestido viejo o sucio para ponerse otro nuevo o limpio. Este estado de cosas se llama “samsara” que en sanscrito está directamente relacionado con el término “deambular”.

De lo que se trataría entonces es de evitar ese deambular eterno individual y alcanzar el estado de “nirvana”, estado supremo que consiste en la liberación final de lo material y a través del cual se entra a formar parte definitivamente de la conciencia universal perdiendo, al mismo tiempo, la individual.

Benarés forma una amplia media luna a las orillas del Ganges La actividad de los humanos bulle constantemente dia y noche Multitud de fieles hindues pueblan sus orillas para esperar la salida del sol que es el momento mas propicio para llevar a cabo el ritual de purificación con el agua del rio, lo cual ayudará al karma a despojarse de las impurezas propias del samskara acciones y pensamientos adheridos a lo individual que conforman el carácter.En su dia la atmosfera nocturna era más intensa y espiritual porque eran fogatas y antorchas las que iluminaban el imponente escenario de la orilla En la actualidad y despues de muchas cavilaciones para mejorar y urbanizar la orilla lease para hacer mas visible y claro el panorama al turismo los municipes de Benares llegaron a la conclusion de que convenia iluminarlo todo con potentes focos más propios de un estadio de futbol que de las puertas de entrada al más allá Occidente penetra poco a poco pero imparable en la India a base de moneda extranjera pero sobre todo con una importante desconexion cultural con la propia identidad espiritual realmente catastrófica y destructora.

Benarés forma una amplia media luna a las orillas del Ganges. La actividad de los humanos bulle constantemente día y noche. Multitud de fieles hindúes pueblan sus orillas para esperar la salida del sol que es el momento más propicio para llevar a cabo el ritual de purificación con el agua del río, lo cual ayudará al “karma” a despojarse de las impurezas propias del “samskara” (acciones y pensamientos adheridos a lo individual que conforman el carácter). En su día la atmósfera nocturna era más intensa y espiritual porque eran fogatas y antorchas las que iluminaban el imponente escenario de la orilla. En la actualidad, y después de muchas cavilaciones para mejorar y urbanizar la orilla, léase “para hacer más visible y claro el panorama al turismo”, los munícipes de Benarés llegaron a la conclusión de que convenía iluminarlo todo con potentes focos, más propios de un estadio de fútbol que de las puertas de entrada al “más allá”. Occidente penetra poco a poco, pero imparable, en la India a base de moneda extranjera, pero sobre todo con una importante desconexión cultural con la propia identidad espiritual realmente catastrófica y destructora.

 

Pero para lograr esta meta definitiva del “nirvana” hay que tener los “samskaras” (cualidades mentales) necesarios adquiridos en vidas anteriores, eso o morir en Benarés y ser incinerado en los “ghats” de la orilla del Ganges, lo cual es un espectáculo insólito para el turismo internacional. Insólito, indescriptible y con una enorme carga adicional de morbo. Naturalmente eso se paga en moneda de curso legal lo que también ha convertido a Benarés en un lugar de peregrinación turística para Occidente, en contraste con la espiritual de la cultura hindú.

Los turistas avanzan por estrechos callejones camino del rio sagrado Las vacas sin rumbo definido también Una vaca sagrada en India no es lo mismo que una vaca lechera occidental y por lo tanto cruzarse en el angosto camino con una de ellas comporta disparar un fotografia que nunca llegara a retratar el entramado espiritual del trasfondo Todo lo más llevara al pagano a preguntarse si se las ordeña alguna vez o si su sacralizado status conlleva caracteristicas virginales ajenas a servidumbres economicas y al margen de obligaciones fisiologicas

Los turistas avanzan por estrechos callejones camino del río sagrado. Las vacas, sin rumbo definido, también. Una vaca sagrada en India no es lo mismo que una vaca lechera occidental y por lo tanto cruzarse en el angosto camino con una de ellas comporta disparar un fotografía que nunca llegará a retratar el entramado espiritual del trasfondo. Todo lo más llevará al pagano a preguntarse si se las ordeña alguna vez o si su sacralizado status conlleva características virginales ajenas a servidumbres económicas y al margen de obligaciones fisiológicas.

 

Una multitud heterogenea de gente permanece constantemente en las orillas Algunos esperan el momento del baño ritual otros matan el rato observando a derecha e izquierda el espectaculo los leprosos piden limosna sentados sobre un mugriento carton en el suelo y los devotos esperan su turno para acercarse a los gurus santos que recitan y explican formulas sagradas purificadoras del karma tras entregar la limosna pertinente Luego imprimen un punto rojo en la frente del cliente que para algunos supone el acceso a la iluminacion

Una multitud heterogénea de gente permanece constantemente en las orillas. Algunos esperan el momento del baño ritual; otros matan el rato observando a derecha e izquierda el espectáculo; los leprosos piden limosna sentados sobre un mugriento cartón en el suelo y los devotos esperan su turno para acercarse a los gurús santos que recitan y explican fórmulas sagradas purificadoras del “karma” tras entregar la limosna pertinente. Luego imprimen un punto rojo en la frente del cliente que para algunos supone el acceso a la iluminación.

 

Suele haber tiendas junto a la orilla para vender objetos religiosos y ofrendas

Suele haber tiendas junto a la orilla para vender objetos religiosos y ofrendas.

 

A lo largo de toda la orilla los gurus se instalan en sus plataformas de madera cubiertos por coloristas sombrillas rituales para recibir a los adeptos y bendecirles lo mismo que a las ofrendas destinadas a los dioses

A lo largo de toda la orilla los gurús se instalan en sus plataformas de madera cubiertos por coloristas sombrillas rituales para recibir a los adeptos y bendecirles, lo mismo que a las ofrendas destinadas a los dioses.

 

El espectáculo y colorido de los rituales que se celebran a lo largo de la orilla enmarcados por una imponente y vetusta arquitectura de templos, es indescriptible, sobre todo al anochecer y al amanecer, donde se crea una escatológica y crepuscular atmósfera tan sensitiva como incomprensible para los sobrecogidos turistas, pero muy apetecible desde puntos de vista tan dispares como hacer pintorescas fotografías compulsivamente, o rozarse superficialmente con una espiritualidad que siempre estará lejos de la cultura de Occidente, pero que tiene el aliciente del asombro y la conmoción ante el inabarcable espectáculo desde el punto de vista sensitivo.

 

El sol comienza a aparecer tras las brumas del este tiñendo el cauce sagrado Al fondo se encuentra la orilla arenosa donde se entierra a los niños los cuales no son incinerados porque su karma no lo necesita Más tarde durante las crecidas monzonicas, el agua los removera y continuaran su viaje definitivo hacia la desembocadura flotando ominosamente en sus aguas

El sol comienza a aparecer tras las brumas del este tiñendo el cauce sagrado. Al fondo se encuentra la orilla arenosa donde se entierra a los niños, los cuales no son incinerados porque su karma no lo necesita. Más tarde, durante las crecidas monzónicas, el agua los removerá y continuarán su viaje definitivo hacia la desembocadura flotando ominosamente en sus aguas.

 

Con las primeras luces empiezan a hacerse visibles las astrosas barcas destinadas a los turistas que esperan varadas su llegada

Con las primeras luces empiezan a hacerse visibles las astrosas barcas destinadas a los turistas, que esperan, varadas, su llegada.

 

El Ganges a las 5 de la mañana

El Ganges a las 5 de la mañana.

 

Poco a poco las barcas iran llenandose para comenzar a navegar lenta y silenciosamente con su carga humana de turistas que ya comienzan a hacer colas para embarcar precedidos por las banderitas identificativas de los guias de cada grupo

Poco a poco las barcas irán llenándose para comenzar a navegar lenta y silenciosamente con su carga humana de turistas que ya comienzan a hacer colas para embarcar precedidos por las banderitas identificativas de los guías de cada grupo.

 

Comienza el espectáculo Una riada humana sube a bordo para iniciar la excursion Al fondo la vetusta e inmaterial ciudad sagrada de Benares contempla como las barcas de Caronte exhiben ya publicidad no mucha pero significativa del materialismo colonizador

Comienza el espectáculo. Una riada humana sube a bordo para iniciar la excursión. Al fondo, la vetusta e inmaterial ciudad sagrada de Benarés contempla como las barcas de Caronte exhiben ya publicidad, no mucha pero significativa, del materialismo colonizador.

 

La luna preside aun el paisaje y le da un toque escatologico al rio

La luna preside aun el paisaje y le da un toque escatológico al rio…

 

Una barca se acerca a uno de los ghats de las incineraciones

Una barca se acerca a uno de los ghats de las incineraciones.

 

donde ya los primeros clientes quedan absortos con la exuberante e imponente arquitectura de la ciudad sagrada

…donde ya los primeros clientes quedan absortos con la exuberante e imponente arquitectura de la ciudad sagrada.

 

Como consecuencia de todo lo dicho la muerte en la India no es un drama sino el contrapunto al nacimiento que le antecede y le precede. Es algo natural, aunque ello no impide los sentimientos dolorosos por la pérdida de un ser querido.

Al muerto se le envuelve en una tela ligera de color naranja y se le lleva sobre unas angarillas al ghats de la cremación a través de estrechas callejuelas por la que el turismo avanza en silencio reverente hacia el espectáculo escatológico entre vacas sagradas, perros y olores indescriptibles, todo ello dentro del paquete global ofrecido por las agencias de turismo que llevan a los clientes desde los hoteles más lujosos que uno pueda imaginar, hasta las cercanías más herrumbrosas y malolientes de la muerte, la cual les espera sentada pacientemente en la orilla.

Uno de los ghats de las incineraciones En la parte superior se acumula una montaña de leña para levantar las piras funerarias Una de ella ya se ha consumido y humea con los restos de la cremacion Y otra comienza a arder en ese momento Finalmente los despojos humanos son arrojados a la orilla del agua y el rio con las crecidas¡ se encargara de hacerlos desaparecer definitivamente

Uno de los ghats de las incineraciones. En la parte superior se acumula una montaña de leña para levantar las piras funerarias. Una de ellas ya se ha consumido y humea con los restos de la cremación. Y otra comienza a arder en ese momento. Finalmente los despojos humanos son arrojados a la orilla del agua y el río, con las crecidas, se encargará de hacerlos desaparecer definitivamente.

 

Un cadaver envuelto en una tela naranja espera su turno sobre la escalinata después del baño ritual al que le han sometidos sus allegados Algunos perros merodean por los alrededores esperando si hay suerte hacerse con algún resto que aun pueda aprovecharse lo mismo que algunos cuervos

Un cadáver envuelto en una tela naranja espera su turno sobre la escalinata después del baño ritual al que le han sometido sus allegados. Algunos perros merodean por los alrededores esperando, si hay suerte, hacerse con algún resto que aún pueda aprovecharse, lo mismo que algunos cuervos.

 

Los varones de la familia acompañan al difunto mientras van salmodiando “Ram naam satya hai” (el nombre de Dios es la verdad).

Ya en el gaths de la orilla los “doms” se encargan de todo el ritual de la cremación. Los “doms” son miembros de una de las castas más bajas por su contacto cotidiano con cadáveres. Sobre una plataforma preparan una pira de madera sobre la que colocan al difunto. A continuación el hijo mayor, o en su defecto otra persona allegada, circumvala la pira tres veces, le rompe simbólicamente el cráneo al cadáver para liberar su alma y finalmente enciende la pira tomando el fuego de la hoguera ritual, la cual permanece encendida y mantenida desde el principio de los tiempos.

No suele haber mujeres presenciando la incineración ya que se considera que su debilidad emocional no encaja en semejante escenario, así que suelen quedarse en casa.

No suele haber mujeres presenciando la incineración ya que se considera que su debilidad emocional no encaja en semejante escenario, así que suelen quedarse en casa.

 

Todos esperan impasibles y en silencio la consumación de la cremación que, dependiendo de las disponibilidades económicas de cada cual, no siempre es completa por falta de leña. Luego se arrojan los restos al Ganges. A veces los restos no son solo cenizas, por lo que no es difícil que en medio del inquietante paseo en barca que los turistas tienen programado al amanecer, se cruce flotando el despojo de algún cuerpo, más o menos incinerado, que el cliente occidental observa ensimismado y espeluznado, lo que no le impide disparar su cámara de fotos sobre el pecio flotante, acto compulsivo que le permite indirectamente evadir la cuestión de fondo: ¿Por qué estoy yo aquí participando de este espectáculo? ¿Qué es la muerte y qué es la vida? Pero estas cuestiones, y otras más serias, no están incluidas en el programa de la agencia.

 

Los familiares del difunto, acabada la cremación y los rituales finales, realizarán un baño de purificación en el río, motivo de más fotografías coloristas de gran plasticidad, sobre todo en las horas tempranas en los que los peregrinos hacen masivamente sus abluciones para despojar el karma de impurezas.

Con respecto a las fotos de cremaciones, todo el mundo dice que están prohibidas, pero la realidad es que todo el mundo las saca. Internet rebosa de imágenes espectaculares obtenidas desde las barcas de los turistas que, por si hubiera alguna duda, suelen llevar publicidad espuria de entidades comerciales, como ya se dijo. Me inclino a pensar que la confusa prohibición en más bien una invitación consentida a la trasgresión, lo cual tiene alicientes añadidos.

El mundo material invade inexorablemente al espiritual, eufemísticamente hablando, por supuesto.

Y finalmente, también dentro del contrato, se pueden ver y fotografiar los baños rituales de los peregrinos, llenos de esperanzas purificadoras y fe ciega en las aguas sagradas del Ganges, el cual pasa por ser uno de los más contaminados y sucios del mundo, no solo por las impurezas que el cuerpo de los vivos aporta a su cauce y la hediondez del cuerpo de los muertos que flotan en su superficie sino, sobre todo, por el rastro permanente de las barcas de un Caronte que comercia impasible con el turismo internacional y cuya estela no desaparece nunca de la mórbida superficie del cauce sagrado. Dicen que los habitantes de Benarés cogen agua del río en bidones y que tras veinte días de reposo el agua elimina sus impurezas, recupera trasparencia y se vuelve apta para el consumo. Yo la probé un día y sufrí las consecuencias de una extraña iluminación que me obligó a correr hacia ámbitos escatológicos innombrables durante varios días. “Sic transit gloria mundi”.

 

Bibliografía básica:

 

Álvaro Enterría. “La India por dentro Una guía cultural para el viajero. Terra incógnita”.

Índica book y J.J. Olañeta editor. Palma de Mallorca. 10ª edición 2014.

 

Eva Fernández Campo. “El Arte en India”. Akal/Arte en contexto. Madrid 2013.

Hay sólo 1 comentario.

  1. Josephina Bentham dice:

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